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La Biomasa

La biomasa es la fuente de energía renovable más utilizada en Euskadi. Se trata de una materia abundante y heterogénea, ya que está disponible para uso energético en múltiples formatos (por ejemplo en forma de madera, pellet o astillas) y, lo que es más importante, compite en precio con las fuentes de origen fósil.

Su uso a lo largo de la historia ha sido muy extendido, como la leña para el fuego de los hogares, o el carbón vegetal utilizado como combustible en las ferrerías tradicionales. Hoy en día, el uso de esta energía renovable se aplica en instalaciones de calefacción, climatización e industriales, y es un pilar fundamental en la Política Energética vasca para alcanzar los objetivos de uso de fuentes renovables en sustitución de otras energías menos limpias.

Ventajas de la energía de la biomasa

El uso de la energía de la biomasa ofrece ventajas económicas, energéticas y medioambientales, entre las que destacan:

  • Obtención de calor a través de una fuente limpia y renovable.

  • Amplia gama de suministro y seguridad.
  • Tecnología y calderas de gran eficiencia, comparable a las fuentes convencionales.

  • Moderado aumento de precio de la biomasa en comparación con las energías fósiles como el gas natural, el gasóleo o el propano, lo que ofrece un importante ahorro económico.

Materia orgánica renovable

La biomasa es una energía renovable abundante que permite obtener energía y calor para los hogares de forma limpia y amable con el entorno.  Al igual que en el resto de las fuentes renovables, su origen está en el sol, fuente de energía inagotable que produce calor, crea las corrientes de aire, evapora los mares que producen las lluvias, y es parte imprescindible de la fotosíntesis de los organismos vegetales. Así es como surgen los diferentes elementos aprovechables energéticamente, entre ellos la materia orgánica que denominamos, de forma genérica, energía de la biomasa.

Se trata, por tanto de todo el conjunto de materia orgánica renovable de origen vegetal o animal. Esta fuente renovable se basa en el uso de la materia orgánica que se produce en la naturaleza (como la biomasa forestal, por ejemplo), así como los restos orgánicos que provienen de aguas residuales y lodos de depuradora, residuos sólidos urbanos, etc.

 

Energía limpia

La biomasa tiene aplicación en múltiples sectores, tanto en la industria como en el sector doméstico y el terciario, ya que aporta notables ventajas energéticas, económicas y de cuidado del entorno que hacen de ella una de las principales fuentes energéticas renovables instaladas en los últimos años en estos ámbitos.

Muchas instalaciones con calderas de biomasa utilizan como combustible el pellet, un combustible granulado alargado realizado mediante el prensado mecánico del serrín, que tiene un gran poder calorífico. Es un aprovechamiento de un residuo renovable para obtener energía destinada a calefacción, agua caliente, e incluso en sistemas refrigeración. Su almacenaje es seguro, no tóxico y que permite la automatización de su fabricación (prensado), transporte y uso en calderas con un silo automático. Las calderas pueden utilizar también astillas como combustible, un residuo que ofrece las mismas ventajas que el pellet.

El impacto de la biomasa es notablemente menor que el derivado del uso de combustibles fósiles. Su contenido en azufre y metales es muy inferior al de éstos y el CO2 emitido en la combustión de la biomasa es NEUTRO en el ciclo de CO2, ya que se emite la misma cantidad que fue absorbida por la planta en su etapa de crecimiento.

Además, su uso contribuye a eliminar diferentes residuos. Por ejemplo, el uso de biomasa forestal minimizando así los riesgos de incendio al aprovechar residuos forestales. El uso de otras biomasas como el aprovechamiento de lodos de depuradora  o las denominadas “lejías negras” en la industria papelera también contribuyen al aprovechamiento útil de residuos.

Uso de la biomasa en Euskadi

La biomasa es la fuente renovable más utilizada, sin contar los biocarburantes utilizados en la automoción.  En Euskadi están en funcionamiento más de 3.000 instalaciones de biomasa térmica (para producir calor) con una potencia instalada superior a los 100 MW, en lugares como, por ejemplo, polideportivos, casas de cultura, instituciones públicas e industrias, viviendas, etc.

Uno de los recursos de biomasa más abundantes en Euskadi es la biomasa forestal, ya que existen recursos de madera suficientes para cubrir las necesidades de calor de los edificios públicos de las diferentes administraciones públicas.  Concretamente los bosques vascos cuentan con existencias maderables que superan los 62 millones de metros cúbicos. Una gran cantidad energía albergada en las superficies boscosas que, lejos de agotarse, sigue en aumento y supone una oportunidad para generalizar el uso de una energía autóctona y renovable, con un precio competitivo en relación a los combustibles que se utilizan habitualmente para calefacción y, además, generando empleo local en el ámbito rural.