Una comunidad energética es una entidad jurídica formada por personas físicas, pymes o administraciones locales que se asocian para producir, consumir, almacenar y gestionar energía renovable de forma colectiva. Su objetivo no es la rentabilidad financiera, sino generar beneficios sociales, ambientales y económicos para sus miembros y el entorno local.
Existen dos tipos principales de comunidades energéticas, en línea con la normativa europea:
- • Comunidades de Energías Renovables (CER): reguladas por la Directiva UE 2018/2001, se centran en la producción y consumo de energías renovables como la solar, la eólica o la biomasa.
- • Comunidades Ciudadanas de Energía (CCE): definidas en la Directiva UE 2019/944, abarcan actividades más amplias como almacenamiento, gestión y venta de energía eléctrica.
La legislación estatal ha adaptado estas directivas europeas mediante diversas normativas, destacando:
- • Real Decreto 244/2019, que establece las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo eléctrico, individual y colectivo, base para las comunidades energéticas.
- • Real Decreto-Ley 23/2020, que introduce las CER en la Ley del Sector Eléctrico, de participación abierta y voluntaria.
- • Real Decreto-Ley 5/2023, que reconoce legalmente las CCE.

Las comunidades energéticas pueden ofrecer a sus miembros una amplia gama de servicios, como el autoconsumo compartido de energía solar fotovoltaica, la gestión inteligente de la demanda, el almacenamiento colectivo de energía, la instalación y mantenimiento de infraestructuras renovables y de puntos de recarga para vehículos eléctricos, inversiones colectivas para la mejora de la eficiencia energética, asesoramiento energético personalizado o la participación en mercados locales de energía. También pueden facilitar el acceso a financiación o subvenciones públicas, y promover la concienciación energética y la cohesión social en el entorno local.
Entre las principales ventajas para los miembros de las comunidades energética destacan:
- • Generación de comunidad local.
- • Ahorro en la factura eléctrica.
- • Reducción de emisiones de CO₂.
- • Mayor independencia energética.
- • Participación activa de los y las ciudadanas en la transición energética.
En definitiva, las comunidades energéticas representan una herramienta clave para democratizar el acceso a la energía renovable y avanzar hacia un modelo energético más justo y sostenible.