Las administraciones públicas tienen un papel clave en la transición energética, tanto por su amplio margen de mejora en eficiencia y ahorro como por su capacidad de influir en el conjunto de la sociedad. La modernización del alumbrado, la movilidad sostenible de las flotas o la implantación de energías renovables y muy especialmente las instalaciones de autoconsumo y redes de calor y frío, etc., son medidas que reducen el gasto energético y refuerzan el compromiso institucional con la sostenibilidad.
En el EVE impulsamos y acompañamos estos avances para que cada administración pueda alcanzar niveles elevados de eficiencia y ejemplaridad. Su liderazgo es fundamental: cuando una institución pública actúa, inspira a la ciudadanía, orienta al sector privado y crea un efecto multiplicador. Una administración eficiente y sostenible no solo reduce emisiones y costes, sino que se convierte en una referencia para toda la comunidad.